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15 FRASES PARA SABER QUE EXPERIMENTA UNA PERSONA CON AFASIA

Desde Fundafasia en Argentina nos llega esto: 15 frases para saber qué experimenta una persona con afasia. Cada día comprobamos cómo nuestros familiares o pacientes sufren la incomprensión del entorno y el desconocimiento social de la afasia. Por eso nos hacemos eco de esto y esperamos que ayudéis a difundirlo.

  1. La persona con afasia necesita tiempo para encontrar la palabra deseada.
  2.  La persona con afasia sabe lo que quiere decir: no hables en su lugar.
  3.  La persona con afasia puede expresarse si le haces preguntas por sí o por no, o le das opciones…
  4. La persona con afasia puede usar recursos no lingüísticos para expresarse: gestos, mímicas, interjecciones, dibujos…
  5. La persona con afasia puede ser más clara si le reformulas lo que dijo y lo acepta o rechaza
  6. La persona con afasia comprende mejor si le hablas de frente, mirándolo a la cara.
  7. La persona con afasia se beneficia si le hablas con palabras frecuentes y oraciones simples.
  8. La persona con afasia comprende mejor si le anticipas de qué le vas a hablar.
  9. La persona con afasia tiene dificultad para comprender el lenguaje, pero entiende qué pasa a su alrededor.
  10. La persona con afasia conserva su madurez y conocimiento del mundo.
  11. La persona con afasia tiene humor y se ríe.
  12. La persona con afasia tiene deseos y expectativas.
  13. La persona con afasia puede expresar sus sentimientos, los mejores y los peores.
  14. La persona con afasia se comunica cuando tiene con quién.
  15. La persona con afasia tiene una alteración del lenguaje, no de la inteligencia.

Es posible comunicarse, conversar, discutir, etc. entendiendo y adaptándose a las necesidades comunicativas de cada persona.

conducir[1]

CONDUCIR TRAS UN DAÑO CEREBRAL

Tras sufrir un daño cerebral (DC), muchos pacientes sufren secuelas que les impiden continuar con su vida anterior. La neurorrehabilitación permite recuperar las antiguas capacidades, pero como cada caso es único no siempre es fácil medir hasta qué punto es seguro retomar actividades como la conducción.

El hecho de conducir puede llegar a ser muy importante para la persona desde el punto de vista social y laboral. Y el hecho de no poder hacerlo tiene frecuentemente un gran impacto negativo sobre su autoestima.

La actividad de conducir requiere un estado funcional adecuado en múltiples áreas, como percepción, cognición, comunicación y coordinación. Las secuelas físicas se pueden compensar con adaptaciones en el coche pero, por ejemplo, ni los mejores espejos son suficientes para compensar la tendencia de una persona a ignorar objetos dentro de su campo visual, sobre todo cuando entran en juego la fatiga, la distracción y los factores emocionales.

Para poder conducir los pacientes con DC deben poder participar en actividades comunitarias sin necesidad de supervisión, transferirse sin ayuda dentro y fuera del vehículo, poder realizar varias tareas simultáneamente, seguir instrucciones verbales o escritas simples sin necesidad de ayuda o de apoyo gestual, entender términos relativos a la posición y dirección, conocer las normas de circulación y comprender las señales de tráfico.

No siempre es fácil medir hasta qué punto es seguro que una persona con secuelas neurológicas se ponga al volante. Depende del tipo y grado de afectación de cada individuo, una situación que le toca evaluar al neurólogo apoyándose en una serie de pruebas clínicas y neuropsicológicas para evaluar las capacidades del conductor, cuyo informe se convierte en una pieza clave en los centros de reconocimiento para la conducción. Pero la última palabra no es del neurólogo, sino del médico evaluador del centro de reconocimiento para la conducción

Además muchas de las personas que sufren un DC intentan volver a conducir para sentirse independientes, aunque no estén capacitados para ello, lo que aumenta las probabilidades de que los pacientes con un DC se vean implicados en accidentes de tráfico en comparación con la población general.

Así como en las enfermedades cognitivas avanzadas (demencias y Alzheimer), la normativa sí deja clara la incapacidad para conducir, la norma no es tan clara en el caso de pacientes con ictus. Por ejemplo, según la norma, los pacientes que hayan sufrido accidente isquémico transitorio no podrán obtener o prorrogar su permiso hasta que hayan transcurrido al menos seis meses sin síntomas neurológicos y deberán aportar un informe de su neurólogo en el que conste la ausencia de secuelas.

Pero si la persona no llega a ser plenamente consciente de sus limitaciones para la conducción puede no informar de su situación y seguir conduciendo hasta que le toque renovarse el carnet. En este caso, suele ser la familia la que está pendiente y evita que conduzca quitándole las llaves e informado de la situación.

Para ampliar la información, os dejamos los siguientes enlaces.

Conducción e ictus: https://www.medicosporlaseguridadvial.com/el-rincon-cientifico/articulos/conduccion-e-ictus/

Lorente-Rodríguez, E. y Fernández-Guinea S. (2004). Conductores ancianos y con daño cerebral en España. Rev neurol, 38 (8): 785-790.

Reintegración social después de una lesión cerebral adquirida: http://www.traumatismocraneoencefalico.com/modulo-13.htm

Camisetas

PAUTAS PARA FACILITAR EL VESTIDO EN PACIENTES CON HEMIPLEJIA

PARTE SUPERIOR

Ponerse la chaqueta. Para facilitar el aprendizaje, hay que empezar a practicar con una prenda ancha, a ser posible de punto, que pueda deslizarse fácilmente. Hay que poner especial atención para que no aparezca actividad refleja. Se desarrolla en seis fases.

Buscar la sisa e introducir la mano afectada en la manga.

  1. Subir la manga totalmente hasta el hombro y debajo de la sisa.
  2. Sujetar con la boca el cuello de la chaqueta.
  3. Echar toda la prenda hacia atrás.
  4. Llevar la chaqueta sobre el hombro contrario con la mano.
  5. Introducir el brazo en la otra manga y terminar de colocar la prenda.

Quitarse la chaqueta. Proceder en cinco fases.

  1. Retirar la chaqueta del hombro afectado.
  2. Sacar el hombro sano.
  3. A continuación sacar el codo del mismo lado.
  4. Dejar caer la chaqueta hacia atrás.
  5. Sacar la manga del lado contrario.

Quitarse el jersey. Se procede en seis fases.

  1. Subir el cuerpo del jersey con la mano sana hasta colocarlo debajo de la axila.
  2. Coger el cuello del jersey por la parte de atrás.
  3. Sacar el jersey por la cabeza hasta que ésta salga completamente.
  4. Bajar el jersey del lado afectado hasta el codo.
  5. Coger el puño del lado sano con la boca y tirar hasta que se esconda la mano.
  6. Sujetar el puño con las nalgas y sacar totalmente el brazo sano. Por último, sacar el brazo afectado cuidando de no flexionarlo ni llevarlo hacia atrás.

Ponerse el jersey. El ejercicio se desarrolla en seis fases.

  1. Buscar la sisa y meter la mano afectada en la manga.
  2. Subir bien el jersey hasta el hombro y la sisa.
  3. Meter la otra mano en la manga.
  4. Buscar la abertura del cuello.
  5. Pasar la abertura por la cabeza del cuello.
  6. Colocarlo bien alrededor del cuerpo.

 

PARTE INFERIOR:

Ponerse el pantalón. 2 Opciones:

Cama. El ejercicio se desarrolla en cinco fases.

  1. Coger la cinturillas del pantalón y meter el pie afectado.
  2. Meter bien la otra pierna y subir los pantalones hasta los muslos.
  3. Encajarlos en las nalgas tan arriba como sea posible, en varias acciones.
  4. Extender cadera y subir el pantalón.

Silla de ruedas: El ejercicio se desarrolla en 5 pasos.

  1. Coger la cinturilla del pantalón y meter el pie afectado.
  2. Meter bien la otra pierna y subir los pantalones hasta los muslos.
  3. Encajarlos en las nalgas tan arriba como sea posible, en varias acciones.
  4. Ponerse de pie agarrando los pantalones. Apoyarse en el respaldo de la silla para que éstos no se bajen.
  5. Abrochar primero la cinturilla del velcro, después subir la cremallera y abotonar.

Quitarse el pantalón. 2 Opciones:

Cama. El ejercicio se desarrolla en cuatro fases.

  1. Quitar velcro, desabrochar botón y bajar cremallera.
  2. Bajar el pantalón hasta la altura de los muslos.
  3. Sacar primero la pierna sana.
  4. Continuar con la pierna afectada.

Silla de ruedas: El ejercicio se desarrolla en cuatro fases.

  1. Quitar velcro, debrachar botón y bajar cremallera.
  2. Ponerse de pie.
  3. Bajar pantalón hasta la altura de los muslos.
  4. Sentarse en la silla de ruedas.
  5. Sacar primero la pierna sana.
  6. Continuar con la pierna afectada.
cerebro blog

AFASIA PROGRESIVA PRIMARIA ¿QUÉ ES?

 

En los años 80 del pasado siglo Marcel Mesulam publicó el caso de una paciente con afasia que no había tenido una lesión evidente y que avanzaba hacia el deterioro con el paso del tiempo. Aunque ya habían sido descritos casos así fue entonces cuando se introdujo el termino afasia progresiva primaria (APP) abriendo un nuevo campo a la investigación y la intervención en el deterioro cognitivo.

Pero ¿qué es la APP? La APP es un síndrome (un conjunto de síntomas) que puede tener orígenes diversos y tener diferentes patologías de base. Supone una pérdida de habilidades lingüísticas en la persona que lo padece. Es progresivo, es decir, avanza con el tiempo y no puede ser explicado por otras causas como infecciones, traumatismos, ictus, trastornos psiquiátricos… Es una manifestación de un deterioro cognitivo que afecta en un primer momento a las áreas de lenguaje pero que previsiblemente evolucionará hacia una afectación más global.

En el curso de estos años se han descrito hasta tres variantes de APP:

Variante semántica

Se caracteriza por pobre capacidad de denominación y alteraciones en la compresión de palabras (con un origen semántico) sin que haya alteraciones motoras o agramatismo.

Variante no fluyente

El lenguaje se expresa a través de un habla dificultosa , con distorsiones o titubeos sin que se vean afectadas las habilidades para la compresión.

Variante logopénica

La dificultad mas marcada es para encontrar palabras en el lenguaje espontáneo y en las tareas de denominación, presentan alteración en la repetición de frases y las habilidades motoras y la compresión de palabras están preservadas.

Cada uno de estas variantes corresponden a patrones de deterioro neurológicos distintos, con distinta localización, distinta clínica y con diferentes evoluciones.

En los últimos años se vienen realizando intervenciones rehabilitadoras y estimuladoras en este tipo de de altercaciones con el objetivo de frenar el deterioro y compensar las dificultades y empiezan a publicarse trabajos que apoyan la utilidad de realizar en estos casos intervenciones específicas (no estimulaciones genéricas), centradas en el paciente (en función del déficit y de sus necesidades) y preferiblemente en estadios tempranos.