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POSICIÓN Y EQUILIBRIO

Tres sistemas fundamentales intervienen en el mantenimiento de la posición y en la recuperación del equilibrio. Y constituyen el soporte fisiológico para que un individuo pueda moverse en su entorno en cualquier situación, con seguridad y sin miedo a caerse:

  1. Sistema vestibular, otolitos y canales semicirculares: Se sitúan en el oído interno, informan al sistema nervioso central sobre la posición de la cabeza en el espacio y responden a la acción de la gravedad.
  2. Visión: Es una capacidad sensorial que nos informan de las distancias, relieves del  terreno, cambios de luz etc.y nos ayuda a orientar el cuerpo en el espacio cuando se sufre un desequilibrio, por referencias a los ejes horizontales y verticales de lo que nos rodea.
  3. Los músculos del cuello y de las articulaciones, sobre todo de los pies, constituyen una parte del sistema propioceptivo muy importante para la adaptación y recuperación del equilibrio.

Los numerosos músculos del cuello poseen una gran propiocepción: ante cualquier movimiento imprevisto de la cabeza responden al reflejo de estiramiento poniendo en marcha movimientos compensatorios conjuntos de las extremidades superiores, el tronco y las extremidades inferiores a fin de  reconducir la cabeza a su posición vertical y para que la línea de gravedad vuelva a caer dentro de la base de sustentación, con la que recupera el equilibrio y evita la caída. De ahí la importancia que tiene la buena movilidad de cabeza.

Las articulaciones de los pies permiten la adaptación a las irregularidades del terreno y al medio circundante induciendo una reacción refleja de todos los segmentos situados encima.

La falta de disociación de los movimientos de la cabeza con respecto al tronco y de los globos oculares con respecto a la cabeza, constituyen la base para una alteración de la estabilidad.

En la mayoría de las disfunciones de origen neurológico podemos encontrar una alteración de las disociaciones segmentaria y de la propiocepción.

¿Por qué os hablamos del equilibrio y del posicionamiento y de los elementos que intervienen?

Es importante conocer que componentes intervienen en el posicionamiento y en equilibrio para luego realizar una buena intervención.

Un buen equilibrio es básico para poder realizar actividades con las manos, como ducharse, vestirse, desarrollar actividades domésticas en bipedestación.

El equilibrio estable libera los miembros superiores para desarrollar con independencia las actividades de la vida cotidiana. Si no se consigue solo podrá utilizar los miembros superiores para agarrarse.

 

 

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SÍNDROME DEL CUIDADOR (III): prevención.

En entradas anteriores, hemos descrito qué es el síndrome del cuidador y cómo se manifiesta. Ahora vamos a ver diferentes maneras para intentar evitar llegar a este punto, y qué se puede hacer si se llega.

El cuidador principal tiene que entender, antes de nada, la importancia de cuidarse por dos razones: por su propia salud y por el bienestar de la persona cuidada. Hay que entender que, para cuidar bien, me tengo que encontrar bien.

Parte de la prevención, nos toca a los profesionales, debe formar parte del proceso rehabilitador de una persona con DCA el trabajo con la familia y sobretodo, con el cuidador principal. Este trabajo debe basarse en tres aspectos importantes:

  •  Información: es importante que el cuidador esté informado, es decir, que entienda y comprenda cuáles son las características del daño cerebral de su familiar afectado, que conozca cómo piensa, como percibe e interpreta la realidad, cómo se siente ante la misma y cómo reacciona y se comporta en consecuencia.
  •  Conciencia de enfermedad: Si esta conciencia no está ajustada a la realidad nos encontramos con que los niveles de agotamiento del cuidador son mayores ya que, las expectativas y las metas que se propone con el paciente no son alcanzables y se acaba agotando de intentar o de promover cambios que no son posibles.
  •  Recomendaciones: si los dos pasos previos se han realizado con éxito, el cuidador podrá poner en marcha de forma efectiva las recomendaciones y pautas dadas por el equipo rehabilitador, dirigidas siempre a potenciar una mayor autonomía del paciente y evitar los problemas de conducta.

Para prevenir la aparición de desgaste físico y psicológico, es necesario seguir una serie de hábitos saludables: 

  •  Cuidar la propia salud, dormir lo suficiente, hacer ejercicio con regularidad, evitar el aislamiento, salir de casa, mantener aficiones o intereses, descansar, organizar el tiempo, autocuidado (de la salud, imagen física, autoestima, relajación…).
  • Aceptarse a uno/a mismo/a: Evitar desvalorizarse, menospreciarse y sobre todo evitar comparaciones con los demás. No negar el hecho de que nosotros también necesitamos atenciones. Es importante admitir el estrés y las presiones físicas, mentales y emocionales a las que estamos sometidas.
  • Hacer algo gratificante por nosotros: Regálese algo, haga una comida especial que le guste, vaya a ver una película que le guste, …
  •  No realizar excesos, ya que pasar demasiado tiempo al lado de un enfermo produce un agotamiento excesivo de la energía psíquica. Dosifica en descanso.
  • Evitar el aislamiento y demandar a los familiares, los profesionales y los amigos toda la ayuda que nos resulte necesaria. Aprender a delegar. Busca los medios y ayudas disponibles. Si es necesario, déjate asesorar por profesionales.
  • Defender los espacios propios. Dedica tiempo a tus asuntos personales, a tu familia, a tus hijos, a tus amigos… El mejor modo de cuidar de otra persona, sobre todo cuando el proceso va a ser largo, es cuidarse uno mismo.

LOS DERECHOS DE LOS CUIDADORES

  • El derecho a dedicar tiempo y actividades a nosotros mismos sin sentimientos de culpa.
  • El derecho a experimentar sentimientos negativos por ver enfermo o estar perdiendo a un ser querido.
  • El derecho a resolver por nosotros mismos aquello que seamos capaces y el derecho a preguntar sobre aquello que no comprendamos.
  • El derecho a buscar soluciones que se ajusten razonablemente a nuestras necesidades y las de nuestros seres queridos.
  • El derecho a ser tratados con respecto por aquellos a quienes solicitamos consejo y ayuda.
  • El derecho a cometer errores y ser disculpados por ello.
  • El derecho a ser reconocidos como miembros valiosos y fundamentales de nuestra familia incluso cuando nuestros puntos de vista sean distintos.
  • El derecho a querernos a nosotros mismos y a admitir que hacemos todo lo que podemos.
  • El derecho a aprender y a disponer del tiempo necesario para aprenderlo.
  • El derecho a admitir y expresar sentimientos, tanto positivos como negativos.
  • El derecho a “decir no” ante demandas excesivas, inapropiadas o poco realistas.
  • El derecho a seguir la propia vida.

Aquí os dejamos varios enlaces con diferentes guías dirigidas al cuidador:

http://www.navarra.es/home_es/Gobierno+de+Navarra/Organigrama/Los+departamentos/Salud/Organigrama/Estructura+Organica/Instituto+Navarro+de+Salud+Publica/Publicaciones/Planes+estrategicos/Promocion+de+la+Salud/PromocionSaludEtapasVidaCuidar.htm

http://www.atece-bizkaia.org/elcuidadodelcuidador.pdf

http://www.sercuidador.org/pdf/guia_autocuidado.pdf

 

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Cómo usar guiones en el tratamiento de la Afasia (I)

El entrenamiento con guiones (Script Training) es un abordaje relativamente nuevo en el tratamiento de las afasias. Basándose en los principios del aprendizaje sin error y en la automatización de la producción,  trata de proveer a la persona afásica de una serie de frases tipo en pequeños guiones de conversación que puedan ser útiles en su vida cotidiana.

Imagínese que tiene que viajar a una país extranjero con una lengua completamente distinta, quiere comunicarse con las personas que le van a rodear pero no sabe nada del idioma y tiene un tiempo limitado para prepararse ¿Se platearía empezar a estudiar la gramática o la fonología o trataría de aprender algunas frases tipo para contextos predeterminados?.

De algún modo esta es la tesitura en la que nos encontramos en ocasiones en la rehabilitación de las afasias. Por diferentes motivos algunas personas van a tener grandes dificultades para recuperar una nivel de fluidez medio en un corto o medio plazo, algunas puede que no lo alcancen nunca. Y el trabajar sobre guiones conversacionales les puede ayudar a disponer de “islas de fluidez” útiles en la vida cotidiana.

El entrenamiento de guiones fue desarrollado inicialmente por Holland y colaboradores para facilitar la comunicación verbal en temas seleccionados por los pacientes. Básicamente la técnica consiste en sobreentrenar una serie de frases dentro de mini-diálogos para contextos o situaciones cotidianas. El paciente elige los temas y/o las situaciones en las que quiere disponer de estos apoyos, de estas frases fluidas. Junto con el logopeda se establece un diálogo para redactar los guiones. Estos guiones son interacciones breves que responden a situaciones que se plantean con frecuencia. Transcribimos un ejemplo dado por Muñoz (Muñoz, 2007)

Guión entrenado: hacer preguntas personalesHolaEstoy feliz de verte¿Cómo está tu familia?

¿Qué hiciste el mes pasado?

¿Has ido a la piscina?

 

Los guiones son entrenados con técnicas de repetición y aprendizaje sin error, pudiendo apoyarse durante el entrenamiento en ayudas escritas o visuales. Progresivamente el logopeda va retirando las ayudas para la producción hasta que se alcanza un nivel de dominio que permite usarlo en la vida cotidiana. (Youmans et al,)

En el próximo post de lenguaje profundizaremos en la aplicación de esta técnica describiendo el procedimiento, la jerarquía de apoyos durante el entrenamiento y los criterios que se emplean para considerar un guión como aprendido.

Referencias:

Muñoz, M. (2007)Uso de un guión en el tratamiento de la afasia: un enfoque combinado funcional/ lingüístico en “Seminario evaluación e intervención  de la afasia”. Universidad de Talca, Chile. Recuperado de http://mtl.fonoaud.utalca.cl/docs/sep_2007/mariamunoz3.pdf

Youmans, G et al. (2004) Script training and automaticity in two individuals with aphasia.  Clincal aphasiology conference. Recuperado de: http://www.clinicalaphasiology.org/2004_pdf/Youmans.pdf

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MIEDO A CAERSE

El miedo a caerse inhibe los movimientos en las reacciones de equilibrio y las anula por completo, el sujeto pierde la necesidad de traslación.

El miedo produce bloqueo para el movimiento y disminución de la actividad. Podemos lograr que el sujeto pierda el miedo a moverse si lo entrenamos de forma que adquiera de nuevo reacciones de reequilibración.

Necesitamos que el paciente confíe en sí mismo y el terapeuta.

El miedo a caerse hace que el sujeto modifique ciertas actitudes:

  1. Miedo a perder el contacto con el suelo: Esto hace que el sujete empiece a modificar la marcha, arrastrando los pies, dando pasos muy cortos, cerrando o abriendo la base de sustentación. Todas las fases de la marcha se alteran, perdiendo velocidad, ritmo y equilibrio y anulando el movimiento de balanceo de los miembros superiores.
  2. Pereza cinética: El sujeto no da los pasos necesarios para desplazarse de un lugar a otro. Normalmente se lanzará hacia el punto al que se dirige a fin de agarrarse lo antes posible, no llegará a contactar la silla con las piernas, sino que se tirará en ella desde dónde se encuentre cayendo en el asiento como un fardo. Los sujetos se dejan caer en el asiento hacia atrás y en el diagonal y permanecen en esa postura.
  3. Dificultad para levantarse: Cuando se quieren levantar, pretenden hacerlo sin avanzar la línea de gravedad hacia delante (tronco hacia delante) para compensar el peso y facilitar el movimiento; de esta forma, el peso del cuerpo sigue atrás y así les resulta imposible levantarse. Recurren a agarrarse al asiento llevando las manos hacia atrás, quizá logran levantarse después de mucho intentos.

Los sujetos van perdiendo la confianza en sus piernas y progresivamente, comienzan a utilizar las manos como agarre y soporte, confiando más en ellas que en las piernas. Es un círculo a mayor agarre menor posibilidad de favorecer la reacciones de equilibrio.

En esta etapa de la enfermedad son imposibles las actividades de la vida diaria que precisan de libertad de movimientos del tronco y de los miembros inferiores, como ir al servicio, darse la vuelta en la cama, levantarse en una silla, cambiar la ropa interior, calzarse, ponerse los pantalones…

En definitiva es muy importante que el sujeto pierda el miedo a caerse durante la rehabilitación de la marcha, de esta forma los resultados serán más satisfactorios.

Referencias:

Alicia Chapinal. (2005). Rehabilitación en hemiplejia, ataxia, traumatismos craneoencefálicos y en las involuciones del anciano. Barcelona: Masson

 

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6 de marzo DÍA EUROPEO DE LA LOGOPEDIA

Como cada año, el 6 de marzo celebramos el Día Europeo de la Logopedia. Este es un día en el que los Colegios profesionales animan a difundir la importancia de la profesión y acercarla a la comunidad. Nosotras queremos contribuir a ello a través de este post en el que explicamos el papel de la logopedia en la neurorrehabiltiación y en el que una de nuestras pacientes nos cuenta que es la logopedia para ella.

La logopedia es una profesión que se dedica al desarrollo y la rehabilitación del lenguaje, el habla, la comunicación y la deglución. Es una profesión con un campo de actuación amplio, que abarca desde lo clínico a lo escolar, y desde los neonatos a la vejez y en la que cada vez es más necesario especializarse en un área. Los planes de estudios del Grado en Logopedia vienen a recoger esta necesidad a través de diferentes ramas de especialización, entre las que se encuentra la rama neurológica, que es a la que nos dedicamos en NEURO RIOJA.

Intervenimos entonces en casos de Daño Cerebral Adquirido, alteraciones neurológicas en la infancia o enfermedades neurodegenerativas que afectan a la comunicación o a la deglución. Pero pongamos un ejemplo más concreto, mi familiar ha sufrido un ictus ¿cómo sé si tengo que contactar con un logopeda?

La intervención de un logopedia tras un ictus es necesaria cuando:

  • La persona afectada ha perdido el habla o solo puede decir una sílaba o dos que repite todo el tiempo.
  • El lenguaje no se entiende porque dice palabras sin sentido y parece que habla como en otro idioma.
  • Olvida el nombre de muchas cosas y se refiere a todo como “eso” o “la cosa”.
  • Hay dificultades de articulación y el habla no se entiende bien o suena extraño.
  • Hay cambios en la voz: hay ronquera, la voz es muy baja o hay disfonía.
  • Aparecen dificultades para explicar las cosas que han pasado o qué quiere hacer.
  • Aparentemente la persona está atenta durante una conversación pero luego nos damos cuenta de que realmente no ha entendido bien lo que hemos hablado.
  • La persona es capaz de hablar mucho pero no atiende a lo que los demás dicen y habla de temas fuera de contexto.
  • Hay alimentos que no puede tomar, aparece tos al tragar, sensación de que “algo se queda pegado en la garganta”, el paciente “marea” un rato el alimento en la boca antes de conseguir tragar o ha sufrido episodios de neumonía.

Queríamos saber como ven esto nuestros pacientes así que le hemos preguntado a Paquita qué es la logopedia para ella y ésto es lo que nos ha contado.