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LA DISLEXIA ¿SE PUEDE PREVENIR?

“Dislexia” es desde hace décadas una palabra común. Usada con frecuencia para hacer alusión a dificultades de orientación derecha izquierda o a otro tipo de confusiones,  en realidad se refiere específicamente a una alteración de la capacidad lectora. Las investigaciones han logrado describir y delimitar el trastorno, hacer diagnósticos más precisos, determinar su influencia genética, establecer hipótesis sobre su origen… pero ¿se puede llegar a prevenir?

La dislexia evolutiva se considera una dificultad específica del aprendizaje de la lectura, de carácter hereditario y resultado de un déficit fonológico básico. Se sabe que una alteración de la capacidad para discriminar y manejar sonidos de lenguaje tiene relación con las alteraciones lectoras, sobre esto cada vez hay más evidencia y en más lenguas. Algunos autores postulan que se trata de un déficit de procesamiento auditivo (de carácter netamente perceptivo) mientras otros apuntan a alteraciones cognitivas (de caracterización de los sonidos) como origen primario.

Basándose en la hipótesis del déficit fonológico se han desarrollado programas de intervención temprana siguiendo una estrategia proactiva que no espera a que aparezcan las dificultades. Algunos de ellos trabajan concretamente sobre la conciencia fonémica, el principio alfabético, la fluidez, el vocabulario y la compresión, con diferente intensidad en función de cada niño o niña, haciendo un seguimiento de su evolución que permite detectar las dificultades en cuanto aparecen. Con este tipo de intervención han logrado reducir en un tercio los retrasos lectores en las aulas donde se han aplicado.

Programas como estos se llevan a cabo en EEUU y poco a poco se van introduciendo en Europa. En nuestra realidad más cercana algunos centros educativos disponen de programas de estimulación de habilidades fonológicas en la etapa de infantil. Estos no están generalizados, ni son tan específicos y no tiene un seguimiento personalizado pero podrían ser un buen espacio para la detección temprana de las dificultades fonológicas en etapas incluso prelectoras.

 

Referencias

Luque, J. L., Giménez, A., Bordoy, S., & Sánchez, A. (2016). De la teoría fonológica a la identificación temprana de las dificultades específicas de aprendizaje de la lectura. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología.

 

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¡SI USAS EL MÓVIL, NO CONDUZCAS!

Según un estudio del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) publicado a primeros de este año, el 73% de los conductores admite usar el móvil mientras conduce. De este 73%, el 26 lo usa habitualmente y un 47% en caso de urgencia. Hablar por el móvil aumenta entre 4 y 9 veces el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, es decir, es similar a conducir con una alcoholemia de 1.0 g/l.

Conducir un vehículo es una tarea compleja, en la que todas las funciones cognitivas (atención, memoria, percepción,…) deben ponerse en marcha de forma coordinada y sincronizada para llegar al destino con seguridad. Así, atender al estímulo adecuado en el momento oportuno constituye uno de los factores clave para evitar un posible accidente. Por lo que el móvil pone en riesgo vidas.

La Dirección General de Tráfico (DGT) explica que responder una llamada es equivalente a conducir tras haber consumido el doble de alcohol permitido. Al responder una llamada el conductor retira la mirada de la carretera durante una media de 8 segundos, lo que implica recorrer a ciegas 111 metros si vas a 50 km/h o 264 metros si vas a 120 km/h. Puede parecernos datos exagerados pero está claro que hablar por el móvil provoca accidentes, al ser una distracción y al limitar la capacidad de reacción, tal y como detalla la RACC en su estudio.

Los procesos atencionales son funciones cognitivas imprescindibles para el manejo correcto y eficiente en la conducción. La atención es una función cognitiva básica que se puede describir a través de 3 funciones neurocognitivas, las cuales se encuentran asociada a una red cerebral en concreto (Petersen & Posner, 2012). En un informe de la DGT sobre la evaluación de la capacidad de conducción en personas con deterioro cognitivo (León Carrión et al., 2013), los autores nos describen la relación de estas tres funciones cognitivas de la atención con la conducción. La primera gran función de los procesos atencionales se refiere a la capacidad de un sujeto de estar alerta de su entorno próximo. Esta función permite a los conductores estar atentos a las señales de tráfico, peatones, incidentes imprevisto en la carretera… La segunda gran función de la atención es la focalización y dirección de los recursos cognitivos hacia el estímulo detectado o relevante. Por ejemplo, sería cuando un conductor detecta un peatón cerca de un paso de cebra. El conductor, una vez que lo detecta dirige la atención visual al peatón y al entorno que comparte con él. Es en este momento cuando entra en funcionamiento la tercera gran función de la atención, y es dirigir y controlar las funciones ejecutivas (atención ejecutiva). Las funciones ejecutivas permiten al individuo crear un plan de acción y ponerlo en marcha para responder a una demanda externa. En el caso del peatón, el conductor tendrá que valorar las posibilidades reales de que el peatón vaya a cruzar la calle, si con la velocidad a la que circula un frenazo brusco pudiera tener consecuencias no deseables en el tráfico, etc.

La tarea de mirar el móvil mientas conducimos afectaría a la primera de las funciones aquí descritas, es decir, a la capacidad de estar atento y alerta al entorno. Si en condiciones normales no se percibe entre un 5-15% de las señales de tráfico, hablando por el móvil se dejan de captar hasta un 50%.

Tal y como explica la DGT, en un artículo de la editorial de octubre de 2016, el móvil distrae, y mucho, incluso con el manos libres. Los estímulos auditivos (conversación) predominan sobre los visuales (visión de la vía y su entorno). Si a eso añadimos que el 90% de la información necesaria para conducir procede de la vista, tenemos un cóctel muy peligroso Dejamos de ver señales y el tiempo de reacción se alarga. Creemos ‘controlar’ la conversación y la vía al mismo tiempo, pero no es así. La conducción es un trabajo a tiempo completo. Solo deberíamos responder o hacer llamadas, siempre con manos libres, realmente urgentes y de muy corta duración. Por ejemplo para decir: “Estoy conduciendo y te llamo en cuanto pueda detenerme en un lugar seguro”. Algunos teléfonos ya tienen en su sistema operativo aplicaciones en este sentido. Fundación MAPFRE ha desarrollado la aplicación DRIVEMESAFE que ayuda a evitar distracciones fatales al volante.

Así que ya sabes, ¡si conduces, no uses el móvil!

Referencias:

http://revista.dgt.es/es/opinion/articulos/2016/1003-editorial-num-237.shtml#.WDIYRtThCt8

http://blog.racc.es/coche-y-moto/el-42-de-los-conductores-admite-que-usa-el-movil-mientras-conduce/

http://www.dgt.es/Galerias/seguridad-vial/investigacion/estudios-e-informes/2013/Q_de_una_plataforma_web._ValidaciF3n_y_baremaciF3n_de_una__-bateria-neuropsicologica.-INFORME-PARA-WEB.pdf

Petersen, S. and Posner, M. (2012). The Attention System of the Human Brain: 20 Years After. Annu Rev Neurosci, 21; 35: 73–89.

 

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FINALIDAD DEL TERAPEUTA OCUPACIONAL

Al área de Terapia Ocupacional nos derivan pacientes que han sufrido daño cerebral y como consecuencias alteraciones  en el nivel de alerta, en el control motor, sensitivas y sensoriales, comunicación, cognición en las emociones y en la personalidad;  Con todo ello, el Terapeuta Ocupacional  debe conseguir que el paciente alcance la máxima autonomía en su día a día, es decir, su objetivo no es que el paciente logre mover su brazo parético, puede  ser un objetivo inicial para que finalmente logre coger un vaso de agua y se lo lleve a la boca.

Es decir, cuando vemos un paciente estamos buscando su autonomía personal, cómo lograr que el paciente cuando se le dé el alta pueda desenvolverse en su casa por sí mismo.

Nuestras vías para poder llegar a esta meta son:

La rehabilitación: Conseguir mejorar los déficits asociados por ejemplo, mejorar rango articular, a nivel muscular, coordinación, temblor, atención, memoria…

Compensar: Utilizar otra estructura que haya quedado intacta y reemplazarla por la alterada por ejemplo si el paciente tiene el brazo derecho parético conseguir un cambio de dominancia.

Adaptación: Utilizar nuestro entorno y productos de apoyo.

Los Terapeutas Ocupacionales debemos ser conscientes que cada paciente es único y su recuperación también, debemos tener en mente durante todo el proceso su autonomía y si empezamos con la vía de la rehabilitación debemos ver los resultados y  si observamos que el paciente no mejora deberemos enseñarle otras estrategias para que podamos segar a nuestro objetivo final.

Es muy importante que tengamos en cuenta al paciente durante toda la intervención, al fin y al cabo, lo que estamos buscando es que logre sentirse satisfecho en su día a día y que este motivado durante su recuperación.

Por ello cuando comenzamos con un paciente nuevo tenemos que tener muy claro nuestro objetivo final y cuál es el camino por el que queremos continuar. Siempre teniendo en cuenta al paciente.

 

 

 

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MITOS Y ERRORES EN EL USO DE ESPESANTES

El uso de espesantes alimentarios para adaptara la dieta de personas con disfagia se ha generalizado tanto en centros residenciales y hospitalarios como en el hogar. Revisamos algunas creencias erróneas sobre su uso que limitan los beneficios que pueden aportar este tipo de adaptaciones.

 Los espesantes son productos que sirven para modificar la textura de un alimento haciéndola más  densa. Se emplean sobre texturas de base uniformes y previenen las aspiraciones y penetraciones en muchos casos. Su uso se ha extendido de los centros sanitarios a los residenciales y al hogar pero con ello se han extendido también algunas creencias erróneas. Revisamos 3 mitos sobre el uso de espesantes.

Mito 1: cuanto más espeso más seguro

Esto no siempre es así.  Engrosar una textura supone también aumentar la resistencia del bolo al paso por la boca y la laringe, de modo que se requiere más capacidad de propulsarlo y aumenta la probabilidad de residuos postdeglutroios.

Estudios realizados con videofloroscopia ponen de manifiesto que existe un porcentaje de pacientes con disfagia orofariengea  en el que observan un aumento del residuo faríngeo postdeglutorio a medida que se incrementa la viscosidad del bolo.Por este motivo, estos pacientes muestran además un aumento en la deglución fraccionada secundaria a este residuo.

Mito 2: cuando un paciente no puede tragar líquidos finos se debe retirar la dieta por vía oral

En algunos artículos encontramos propuestas como el Test de la comprobación- deglución, en el que se emplea como screening una prueba con varias degluciones de 10 ml y si el paciente pasa con éxito, esta fase una deglución de 50ml en vaso. Este test toma como criterio que si no se pasa la primera fase (la deglución de los 10ml en 3 intentos) es necesarios suspender la vía oral.

La deglución de agua es, a nivel faríngeo, en muchos casos la textura más difícil y suspender la alimentación por vía oral por una dificultad con el agua no es siempre necesario.

Este test no valora la capacidad de masticación o manejo del bolo en boca. No se infiere de los resultados cómo el paciente maneja sólidos o líquidos más gruesos de modo que podría darse, y se da con frecuencia , el caso de personas que pueden deglutir sin dificultad todas las texturas excepto, precisamente, el agua. En este último caso el uso de espesantes es exactamente lo que necesitamos para poder mantener la alimentación por vía oral.

Mito 3: todo el alimento debe presentarse con la misma textura

En ocasiones cuando la médico o la logopeda tras realizar el test de Volumen-Viscosidad recomiendan un tipo de textura hay una tendencia a llevar todo el alimento a esa textura. Sin embargo, esta es la textura más fina y en la mayor cantidad que se puede ingerir en ese momento , así que en realidad se puede “jugar” con variaciones dentro de las viscosidades seguras tomando en cuenta:

- que no aumente el residuo ni en boca ni en la faringe, para eso observamos dobles degluciones

- presentar el alimento con una consistencia (cohesión) manejable a nivel oral para la persona

- controlar la fatiga, valorar si el esfuerzo aumenta tanto que reduce la ingesta por cansancio

Referencias

Barbié Rubiera, Amarilis, Marcos Plasencia, Ligia, & Aguilera Martínez, Yolanda. (2009). Disfagia en paciente con enfermedad cerebrovascular. Actualización. MediSur, 7(1), 36-44. Recuperado en 02 de noviembre de 2016, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-897X2009000100007&lng=es&tlng=es.

Newman, R., Vilardell, N., Clavé, P., & Speyer, R. (2016). Effect of Bolus Viscosity on the Safety and Efficacy of Swallowing and the Kinematics of the Swallow Response in Patients with Oropharyngeal Dysphagia: White Paper by the European Society for Swallowing Disorders (ESSD). Dysphagia, 31(2), 232-249.

 

 

 

 

 

 

 

¿QUÉ HA SUPUESTO PARA TI LA REHABILITACIÓN EN TU DÍA A DÍA?

El daño cerebral adquirido (DCA) es un grave problema de salud pública por su gran incidencia y prevalencia, prolongados efectos, repercusión individual y familiar y enormes costes socioeco­nómicos.

La neurorrehabilitación es un proceso centrado en la recuperación del sistema nervioso tras una lesión, que tiene como misión minimizar y compensar las alteraciones funcionales. La neurorrehabilitación se basa en las neurociencias, y sus principios de actuación están fundamentados en la evidencia científica de la eficacia de los tratamientos.

Una de las características claves de la neurorrehabilitación es el trabajo de un equipo multidisciplinar que trabaje de forma global e integrada con el objetivo de restablecer al máximo todas las funciones alteradas y recuperar la autonomía persiguiendo mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familias.

Con motivo del Día de Daño Cerebral Adquirido, hemos hecho una serie de videos cortos de nuestros pacientes, en los que nos cuentan qué ha supuesto para ellos la rehabilitación y la repercusión que ha tenido en su vida diaria.