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APATÍA ¿POR QUÉ MI FAMILIAR HA DEJADO DE HACER COSAS QUE LE GUSTABAN?

Muchas veces en consulta, los familiares de pacientes con DCA expresan sus preocupaciones sobre la falta de interés y de actividad que muestra su persona querida: “No hace nada en todo el día, si no le digo de salir, se quedaría todo el día en el sofá” o “parece que no quiere mejorar, no hace nada por involucrarse en la rehabilitación”. ¿Realmente lo hace de manera intencionada? ¿Creéis que no quiere mejorar y por eso no muestra interés en la rehabilitación? ¿Le han dejado de gustar las cosas que antes le llenaban?

Para entender a una persona con DCA en esta situación necesitamos comprender el concepto de APATÍA. La apatía es una de las secuelas conductuales más frecuentes tras un DCA (según un estudio realizado por Nelly, Brown, Meter y Kremer en 2008), se estima que el 60% de pacientes la sufren. Pero, ¿qué es la apatía? El término de apatía, que proviene etimológicamente del griego “pathos” (pasiones), significa falta de pasiones. Esto se traduce en una falta de motivación y reducción significativa del número de conductas llevadas a cabo.

La apatía se evidencia por tres aspectos fundamentales:

-        la disminución de la cognición: falta de interés general, pobreza de ideas, disminución de la curiosidad y aprendizaje de nuevos conocimientos o experiencias y en cuanto a la despreocupación por uno mismo, la propia salud y los propios problemas. Si se les pregunta te pueden decir que “están en blanco, que no se les ocurre nada”, hay que proponerles cosas porque ellos mismos no generan las ideas.

-        la disminución de la conducta dirigida a un objetivo: falta de productividad, esfuerzo e iniciativa. Suelen volverse sumisos, hacen lo que se les propone, y dependientes, necesitan que los demás les digan lo que tienen que hacer.

-        la disminución de la emoción: falta de sensibilidad emocional hacia sucesos positivos o negativos, aplanamiento afectivo y ausencia de excitación o intensidad emocional. Suelen negar estar tristes, angustiados o preocupados. Cuando se les pregunta si sufren, responden que no, parece como si todo les diese igual, se vuelven indiferentes.

La apatía está relacionada con lesiones en las áreas frontales, concretamente áreas cingulares y límbicas. Desde el punto de vista neuroquímico, se ha señalado alteraciones que afectan a los sistemas funcionales dopaminérgicos. En cuanto a la rehabilitación, es totalmente necesario intervenir para que disminuya la apatía y el paciente aumente su repertorio de actividades y pueda conseguir una mayor calidad de vida. Dentro de un equipo interdisciplinar,será el neuropsicólogo el encargado de plantear el programa de rehabilitación y pautas a seguir, en colaboración con el resto de profesionales. Además, la familia tiene un papel fundamental para lograr la mejoría de su familiar.

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