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¿QUÉ EFECTOS TIENE LA MEDITACIÓN EN EL CEREBRO?

 

Richard Davison, pionero en esto de lo que hoy llaman “neurociencia contemplativa”, con sus investigaciones de los últimos 15 años ha ido desvelando el poder de la meditación sobre el cerebro y cómo su práctica puede realmente cambiar su estructura y su funcionalidad.

El descubrimiento de los beneficios de la meditación está ligado a los hallazgos en neurociencias que demuestran que el cerebro adulto todavía puede transformarse a través de la experiencia (plasticidad cerebral) y a los avances en las técnicas de neuroimagen.

La meditación constituye una actividad antigua que, de alguna manera, forma parte de casi todas las religiones del mundo. Su práctica, derivada de varias ramas del budismo, se ha abierto camino en el mundo no religioso durante los últimos años como un modo de promover la calma y el bienestar general.

La comparación de las imágenes cerebrales de meditadores expertos con las de novatos y no meditadores ha permitido empezar a conocer porqué este conjunto de técnicas de entrenamiento mental puede proporcionar beneficios cognitivos y emocionales. Según indican cada vez más datos, la meditación puede ser un tratamiento eficaz para la depresión, la ansiedad, el dolor crónico y las alteraciones de sueño, además, ayuda a cultivar una sensación de bienestar general. También estamos empezando a ver sus beneficios en personas que han sufrido un daño cerebral, mejorando la atención y concentración y la aceptación de las secuelas.

Los tres tipos de meditación más comúnmente utilizados son:

  • La atención focalizada que pretende controlar y centrar la mente en el momento presente, a la vez que desarrolla la capacidad de mantenerse alerta a las distracciones.

  • La atención plena (o mindfullness) intenta cultivar un estado mental que responda de manera menos visceral a las emociones, pensamiento y sensaciones que tienen lugar en el momento presente para evitar que caigan en una espiral sin control y creen angustia.

  • El cultivo de la compasión y la benevolencia que promueve una perspectiva altruista hacia los demás.

Los estudios han demostrado que durante la práctica de la primera de ellas se activan zonas del cerebro relacionadas con la atención (como el giro cingulado anterior y la ínsula anterior) que son responsable de darnos cuenta de que nos hemos distraído

Durante la práctica de la atención plena, los meditadores expertos exhiben una menor actividad en las áreas cerebrales relacionadas con la ansiedad, como la corteza insular y la amígdala.

Las regiones del cerebro que se activan cuando nos ponemos en el lugar del otro (como lo es la intersección temporoparietal) muestran una mayor actividad durante la práctica del tercer tipo de meditación explicado.

Os propongo hacer un pequeño experimento y notar en vuestras propias carnes, los efectos beneficiosos de todo esto: coge el primer objeto que tengas delante (un bolígrafo, una taza,…) y dedica un minuto (pon el cronómetro del móvil para olvidarte del tiempo) a observar el objeto con todos tus sentidos. Sólo obsérvalo. Notarás cómo la mente se libera de pensamientos y se centra en el momento presente. Es algo sutil pero poderoso.

Fuente: “En el cerebro del meditador”. Investigación y ciencia. Nº 460. Enero, 2015.

 

 

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