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SÍNDROME DEL CUIDADOR (II): síntomas y fases.

Como os comentábamos en un post anterior (Síndrome del cuidador I), un DCA no sólo afecta a la persona que lo sufre directamente, sino también a su familia y a las personas que le rodean. El cuidador principal puede sufrir el llamado Síndrome del Cuidador.

Los principales síntomas a los que tenemos que prestar atención y que nos pueden hacer sospechar de que existe tal síndrome son:

–  agotamiento físico y mental

–  cambios de humor

–  molestias digestivas, palpitaciones, temblor de manos y otros síntomas de ansiedad

–  abuso de tabaco o de alcohol

–  problemas para dormir

–  aumento o disminución del apetito

–  aislamiento social

–  dificultades cognitivas: problemas de memoria, dificultades para concentrarse, despistes,…

–  problemas en otras áreas de la vida: trabajo, pareja, …

Pero este síndrome no llega de repente, si no que se va instalando poco a poco, sin darnos cuenta. Las fases más habituales son las siguiente:

1) Fase de alarma

Esta fase empieza y se caracteriza por cansancio físico, sobreesfuerzo físico y escasa o nula ayuda por parte de otros que hace que tengan menos tiempo para sí mismos, viviendo por y para la persona a la que cuidan tratando de demostrarse a sí mismos que pueden con todo. Poco a poco se va descuidando las propias necesidades y puede aparecer sentimientos de desesperanza.

  2) Fase de resistencia

Se produce un desajuste entre las demandas que supone el cuidado y los recursos personales y materiales con los cuenta que deriva en una sensación de falta de apoyo, comprensión y reconocimiento que recibe de los demás. Produce impotencia y frustración en el cuidador, haciendo que se sienta poco valioso.

  3) Fase de inadecuación personal.

En esta fase empiezan a notarse los efecos del cansancio físico y emocional de las fases anteriores.

Aparecerá el sentimiento de culpa y no será más que la creencia de que la forma de atender a su familiar no ha sido la apropiada. Se siente tan implicado en el cuidado, que cualquier momento que no se encuentre con la persona dependiente, lo interpretará como abandono o traición.

  4) Fase de agotamiento

Fatiga, signos físicos y psicológicos que nos indicarán que debemos descansar para reponer nuestro desgaste. Comienza una preocupación excesiva, incapacidad para tomar decisiones, bloqueos mentales, sensación de confusión, dificultad para mantener la atención, mal humor, hipersensibilidad para hacer frente a las críticas, trastorno del sueño, enfermedades. Aparece el síndrome del cuidador.

Más adelante veremos qué se puede hacer para evitar que aparezca y cómo reducir los síntomas una vez han aparecido.

 

 

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