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El posicionamiento en ACV

¡Buenos días!

Hoy vamos a hablar sobre un tema que involucra a todas las personas que han sufrido un ACV, a sus familiares y principales cuidadores: el posicionamiento y la postura.

Es algo primordial que afecta enormemente la recuperación de un paciente y que hay que tener en cuenta, no solo en el estado agudo, cuando nos encontramos en ambiente hospitalario, sino posteriormente en casa.

Después de un ACV el nivel de actividad física disminuye, ya que puede tener secuelas físicas que le impidan moverse con la misma facilidad con la que lo hacía anteriormente. Pero eso no significa que no pueda estimular la rehabilitación mientras está en la cama o sentado, un correcto alineamiento corporal y cuidado del lado más afecto puede evitar complicaciones posteriores como pueden ser las úlceras por presión, problemas circulatorios, aparición de retracciones, rigideces y deformidades etc.

El tratamiento postural irá encaminado a mantener una correcta alineación del cuerpo las 24 horas al día, favoreciendo la recuperación física y funcional.

Vamos a comenzar explicando cual sería la mejor manera de estar en la cama:

-       Tumbado boca arriba (decúbito supino):

Pondremos una almohada debajo de la cabeza (ni muy grande ni excesivamente pequeña), si tenemos una cama articulada, elevaremos un poco la parte superior, favoreciendo la función respiratoria. El miembro superior más afecto estará sobre una almohada estirado a lo largo del cuerpo, la palma de la mano mirando hacia abajo y los dedos extendidos. Pondremos especial atención en la cadera, la cual tiene que estar alineada (podemos ayudarnos de toallas o almohadas para conseguir que esté a la misma altura que la otra). La pierna no debe rotar ni hacia interno ni hacia externo, podemos guiarnos de la rodilla para comprobarlo, ésta debe estar mirando al techo. Podemos colocar un rulo hecho con una toalla detrás de la rodilla, de modo que quede levemente flexionada.

-       Tumbado sobre el lado menos afecto:

La cabeza descansará sobre la almohada, el tronco se encontrará alineado sin rotaciones (formando un ángulo recto sobre la superficie de la cama). El brazo más afecto apoyado sobre una almohada en esta posición: hombro en flexión de unos 50º, con el codo extendido, muñeca en posición neutra y dedos en extensión. Pondremos otra almohada debajo de la pierna de manera que quede alineada con el cuerpo, en semiflexión y por delante de la sana.

-       Tumbado sobre el lado más afecto:

Esta es una postura importante ya que estimulamos el lado más afecto cargando el peso del cuerpo, si hubiese dolor en alguna parte intentaríamos evitar esta posición. Cabeza alineada con el cuello y tronco, usando una almohada de tamaño acorde. Brazo pléjico extendido con la palma de la mano mirando hacia arriba y la mano abierta. Prestar especial atención a la posición del hombro y de la escápula. Pierna extendida a lo largo del cuerpo con ligera flexión de rodilla.

Nuestro cerebro no recibe la misma información si estamos sentados en un sofá, en una silla o en un taburete, por lo que tenemos que cuidar cómo nos sentamos y dónde.

 -       Una silla dura va estimular que nuestra musculatura esté más activa, al igual que una sedestación erguida, que propicia la atención y la interacción con el entorno.

-       Es importante que nuestra espalda esté completamente apoyada en el respaldo, lo más cerca posible de 90º de cadera (podemos usar un cojín o toalla en la zona lumbar). La parte posterior del muslo debe estar apoyada, fémures alineados y rodillas a 90º. Los pies no deben estar colgando en ningún momento, siempre la planta del pie apoyada en el suelo en su totalidad (así evitaremos adormecimientos y presiones innecesarias).

-       El miembro superior pléjico descansará sobre un cojín o almohada, con el hombro en posición neutra, el codo en semiflexión, muñeca en neutra y dedos extendidos.

-       En caso de que estemos sentados en una silla frente a una mesa, tendremos ambos brazos encima de ésta, de forma que tengamos información visual de la posición de éste.

-       Si es necesario, recurriremos al uso de cojines antiescaras, evitando la aparición de úlceras por presión.

-       Siempre será más sencillo ayudar a levantarse a una persona desde una silla un poco más alta que de un sofá o sillas bajas.

-       Debemos tener en cuenta que debemos cambiar de posición cada 3-4 horas, dejando libre la zona de presiones (isquiones y sacro).

-       Prestar atención que la ropa este lisa y estirada sin que haga pliegues en las zonas de apoyo, que ésta sea cómoda y transpire.

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