ESPECIALIDADES

“No hay dos daños cerebrales iguales porque no existen dos cerebros idénticos”

“El daño cerebral está producido por una lesión en el cerebro, de naturaleza no degenerativa ni congénita, como resultado de una fuerza física externa o causa interna, que produce una alteración del nivel de conciencia y del cual resulta una afectación del funcionamiento sensorial, cognitivo, emocional, conductual y/o físico”. (Vermont Division of Vocational Rehabilitation, 1999)

Se trata por tanto de una lesión sobrevenida que produce un daño permanente en el cerebro con consecuencias en su funcionamiento. El daño, una vez producido, persiste y sin embargo puede recuperarse, en diferente medida en función del caso, a través de la rehabilitación. Para ello se aprovechan los mecanismos de plasticidad cerebral que posibilitan la recuperación de algunas habilidades inicialmente pérdidas o alteradas y el aprendizaje de otras nuevas.

Daño cerebral adquirido:

Desde que se produce el daño hasta que se considera que la capacidad de mejora es mínima se producen multitud de cambios tanto en el paciente como en el entorno, por lo que es posible distinguir al menos tres fases dentro del proceso de rehabilitación.

1. Rehabilitación: Fase Aguda

Es el primer momento tras el daño cerebral, habitualmente la persona está hospitalizada y requiere en muchos casos cuidados intensivos. El objetivo general en esta fase es la estabilización clínica. Cuando es posible se recomienda una primera valoración para poder dar pautas a la familia sobre el manejo de aspectos conductuales, de la comunicación y la alimentación, entre otras.

2. Rehabilitación: Fase Postaguda

En esta fase, la persona se encuentra ya estabilizada y puede beneficiarse de una rehabilitación intensiva. En algunos casos ha recibido el alta hospitalaria y ya no requiere cuidados médicos y de enfermería continuados. En otros, está ingresado en un centro con algún servicio de rehabilitación o en una residencia. El objetivo es lograr la máxima autonomía posible en los diversos ámbitos de su vida, para ello se sigue un programa de rehabilitación individualizado.

3. Rehabilitación: Fase Crónica

Tras un tiempo variable de intervención, la evolución se ralentiza y se considera que la mayor parte de los avances posibles desde el punto de vista del aprendizaje del paciente se han producido ya. Sin embargo, en muchos casos se pueden establecer sistemas compensatorios y cambios en el medio del paciente que siguen mejorando su adaptación funcional.

4. Alteraciones graves de conciencia

En ocasiones tras el DCA se produce una merma del nivel de conciencia que puede llevar a estados de muy baja respuesta a los estímulos externos. Cuando persisten en el tiempo pueden llevar a lo que se conoce como “vigilia sin respuesta” o a “estados de mínima conciencia”.

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