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¿Cuándo es preciso que intervenga un Terapeuta Ocupacional?

¿Qué es un terapeuta Ocupacional?

La Terapia Ocupacional  es, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), “el conjunto de técnicas, métodos y actuaciones que, a través de actividades aplicadas con fines terapéuticos, previene y mantiene la salud, favorece la restauración de la función, suple los déficit invalidantes y valora los supuestos comportamentales y su significación profunda para conseguir la mayor independencia y reinserción posible del individuo en todos sus aspectos: laboral, mental, físico y social”.

La intervención de un Terapeuta Ocupacional es necesaria cuando:

El Terapeuta Ocupacional dentro del campo de la neurorrehabilitación  interviene para aumentar el grado de autonomía personal  y su participación social. Para ello, abarca los componentes motores, sensoriales, perceptivos y cognitivos, adapta su domicilio, asesora a las familias  y enseña el manejo de productos de apoyo para conseguir alcanzar su máxima independencia en la realización de las actividades Básicas e Instrumentales mejorando así su calidad de vida.

A continuación, para aclarar la labor del Terapeuta Ocupacional les mostramos algunos ejemplos.

La persona necesita ayuda en las Actividades de la Vida Diaria Básicas:

  • Presenta alteración de la destreza  manipulativa fina por ejemplo, teclear un ordenador, cocinar, peinarse, lavarse la cara…
  • Dificultades cognitivas como alteraciones perceptivas,  de atención, viso-contructivas… por ejemplo ha intentado ponerse un  jersey pero, no ha sabido por dónde meter los brazos.
  • Tiene alteraciones en la sensibilidad superficial y profunda  de miembros superiores y al  coger objetos, no calcula bien las distancias y se le caen al suelo.
  • La persona tiene alteración de la sensibilidad propioceptiva. Por ejemplo  no es consciente de cómo tiene colocado su brazo y se ha dado con el marco de la puerta.
  • Ausencia de sensibilidad térmica o dolor por ejemplo: haciendo  la comida se ha quemado una parte del brazo, no lo ha notado y ha seguido cocinando.

Cuando la persona necesita  implementar adaptaciones y productos de apoyo:

  • La persona compra productos de apoyo como silla de ruedas, cubiertos adaptados, material antiescaras y no sabe cómo se utiliza.
  • No se desenvuelve con facilidad en su casa, no puede acceder a la bañera, pasar por la puerta de su casa, entrar en la cocina…
  • No tiene información sobre qué productos de apoyo comprar (cubiertos, platos y  vasos adaptados, sillas de ruedas, material antiescaras,  asideros…).

Las secuelas físicas, sensoriales, cognitivas y conductuales  impiden que la persona se desenvuelva en su entorno y disfrute en él de forma independiente:

  • El tiempo libre es una dificultad y es necesario una orientación y motivación para volver a ocupar el tiempo de una manera constructiva.
  • Va a realizar la compra y se da cuenta que no ha apuntado la comida que quería comprar y no es capaz de recordarla.
  • Es necesario que la persona vuelva a realizar actividades cotidianas como coger el autobús, ir a comprar, ir de un lugar a otro sin compañía, hacer gestiones y mantener la casa arreglada,…

En definitiva, un terapeuta Ocupacional debe realizar una valoración exhaustiva antes de la intervención en la que se refleje las alteraciones motoras y sensoriales de miembros superiores, las dificultades cognitivas y conductuales, así como la repercusión que tiene en su día a día y realizar un tratamiento  para mejorar esos déficits y si no es posible utilizar la compensación o adaptación para que la personas sea lo más independiente posible y pueda conseguir una buena calidad de vida.

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DISTROFIA MUSCULAR

 La distrofia muscular se observa en una serie de trastornos, conocidos con el nombre de enfermedades neuromusculares. La características común de todas ellas es la debilidad progresiva de la musculatura.

Distrofia muscular de Duchenne y distrofia muscular de Becker son dos distrofias musculares. Los primeros signos aparecen en los primeros años de vida o en la adolescencia. Se observa más en niños que en niñas. Generalmente los padres se dan cuenta de que algo pasa cuando el niño dice que no puede levantarse del suelo sin ayuda u observan  inestabilidad cuando está de pie o cuando camina de puntillas.

Duchenne suele aparecer antes de la edad de tres años y se observa una detención en desarrollo del niño, esto tendrá efectos negativos en la escolarización del pequeño y la familia se verá afectada. Suele sufrir a la edad de 8-11 años una debilidad de la musculatura intercostal, lo que dará lugar a problemas respiratorios. Tienen un CI inferior a 75 y la relación entre las dificultades de aprendizaje y la enfermedad no está del todo clara (Baker y van Ommen 1988)

Becker se presenta como una forma más leve de distrofia muscular de Duchenne y algunos niños mantienen la capacidad de andar toda la vida, Tiene afectación de la musculatura cardíaca.

Ambas son enfermedades genéticas recesivas ligadas al cromosoma X.

Encontraremos dificultades en las áreas de cuidado de sí mismo, productividad (escuela) y  actividades de ocio.

Los objetivos globales que se plantea un Terapeuta Ocupacional en la intervención:

  • Mantener un nivel óptimo de rendimiento ocupacional.
  • Ayudar a la familia en la educación y cuidado del niño.
  • Ayudar al niño a realizar las actividades de la vida diaria del niño.
  • Porporcionar información sobre estrategias adaptativas y compensatorias.
  • Asegurarse que tiene un entorno adecuado.
  • Asegurar el acceso a otros servicios, tales como la silla de ruedas.
  • Asegurar el contacto y la coordinación con otros servicios y profesionales.

En definitiva la distrofia muscular tiene efectos negativos inmediatos y a largo plazo sobre el niño y su familia. El rendimiento ocupacional del niño y el funcionamiento familiar están en peligro debido a los cambios que tienen lugar. Los padres deben decidir qué tipo de ayuda necesitan y cuando la necesitan. Los padres deben disponer de servicios que les ayuden a resolver estrategias de afrontamiento. Para lograr estos objetivos es de vital importancia el trabajo multidisciplinar y una buena coordinación.

conducir[1]

CONDUCIR TRAS UN DAÑO CEREBRAL

Tras sufrir un daño cerebral (DC), muchos pacientes sufren secuelas que les impiden continuar con su vida anterior. La neurorrehabilitación permite recuperar las antiguas capacidades, pero como cada caso es único no siempre es fácil medir hasta qué punto es seguro retomar actividades como la conducción.

El hecho de conducir puede llegar a ser muy importante para la persona desde el punto de vista social y laboral. Y el hecho de no poder hacerlo tiene frecuentemente un gran impacto negativo sobre su autoestima.

La actividad de conducir requiere un estado funcional adecuado en múltiples áreas, como percepción, cognición, comunicación y coordinación. Las secuelas físicas se pueden compensar con adaptaciones en el coche pero, por ejemplo, ni los mejores espejos son suficientes para compensar la tendencia de una persona a ignorar objetos dentro de su campo visual, sobre todo cuando entran en juego la fatiga, la distracción y los factores emocionales.

Para poder conducir los pacientes con DC deben poder participar en actividades comunitarias sin necesidad de supervisión, transferirse sin ayuda dentro y fuera del vehículo, poder realizar varias tareas simultáneamente, seguir instrucciones verbales o escritas simples sin necesidad de ayuda o de apoyo gestual, entender términos relativos a la posición y dirección, conocer las normas de circulación y comprender las señales de tráfico.

No siempre es fácil medir hasta qué punto es seguro que una persona con secuelas neurológicas se ponga al volante. Depende del tipo y grado de afectación de cada individuo, una situación que le toca evaluar al neurólogo apoyándose en una serie de pruebas clínicas y neuropsicológicas para evaluar las capacidades del conductor, cuyo informe se convierte en una pieza clave en los centros de reconocimiento para la conducción. Pero la última palabra no es del neurólogo, sino del médico evaluador del centro de reconocimiento para la conducción

Además muchas de las personas que sufren un DC intentan volver a conducir para sentirse independientes, aunque no estén capacitados para ello, lo que aumenta las probabilidades de que los pacientes con un DC se vean implicados en accidentes de tráfico en comparación con la población general.

Así como en las enfermedades cognitivas avanzadas (demencias y Alzheimer), la normativa sí deja clara la incapacidad para conducir, la norma no es tan clara en el caso de pacientes con ictus. Por ejemplo, según la norma, los pacientes que hayan sufrido accidente isquémico transitorio no podrán obtener o prorrogar su permiso hasta que hayan transcurrido al menos seis meses sin síntomas neurológicos y deberán aportar un informe de su neurólogo en el que conste la ausencia de secuelas.

Pero si la persona no llega a ser plenamente consciente de sus limitaciones para la conducción puede no informar de su situación y seguir conduciendo hasta que le toque renovarse el carnet. En este caso, suele ser la familia la que está pendiente y evita que conduzca quitándole las llaves e informado de la situación.

Para ampliar la información, os dejamos los siguientes enlaces.

Conducción e ictus: https://www.medicosporlaseguridadvial.com/el-rincon-cientifico/articulos/conduccion-e-ictus/

Lorente-Rodríguez, E. y Fernández-Guinea S. (2004). Conductores ancianos y con daño cerebral en España. Rev neurol, 38 (8): 785-790.

Reintegración social después de una lesión cerebral adquirida: http://www.traumatismocraneoencefalico.com/modulo-13.htm

Camisetas

PAUTAS PARA FACILITAR EL VESTIDO EN PACIENTES CON HEMIPLEJIA

PARTE SUPERIOR

Ponerse la chaqueta. Para facilitar el aprendizaje, hay que empezar a practicar con una prenda ancha, a ser posible de punto, que pueda deslizarse fácilmente. Hay que poner especial atención para que no aparezca actividad refleja. Se desarrolla en seis fases.

Buscar la sisa e introducir la mano afectada en la manga.

  1. Subir la manga totalmente hasta el hombro y debajo de la sisa.
  2. Sujetar con la boca el cuello de la chaqueta.
  3. Echar toda la prenda hacia atrás.
  4. Llevar la chaqueta sobre el hombro contrario con la mano.
  5. Introducir el brazo en la otra manga y terminar de colocar la prenda.

Quitarse la chaqueta. Proceder en cinco fases.

  1. Retirar la chaqueta del hombro afectado.
  2. Sacar el hombro sano.
  3. A continuación sacar el codo del mismo lado.
  4. Dejar caer la chaqueta hacia atrás.
  5. Sacar la manga del lado contrario.

Quitarse el jersey. Se procede en seis fases.

  1. Subir el cuerpo del jersey con la mano sana hasta colocarlo debajo de la axila.
  2. Coger el cuello del jersey por la parte de atrás.
  3. Sacar el jersey por la cabeza hasta que ésta salga completamente.
  4. Bajar el jersey del lado afectado hasta el codo.
  5. Coger el puño del lado sano con la boca y tirar hasta que se esconda la mano.
  6. Sujetar el puño con las nalgas y sacar totalmente el brazo sano. Por último, sacar el brazo afectado cuidando de no flexionarlo ni llevarlo hacia atrás.

Ponerse el jersey. El ejercicio se desarrolla en seis fases.

  1. Buscar la sisa y meter la mano afectada en la manga.
  2. Subir bien el jersey hasta el hombro y la sisa.
  3. Meter la otra mano en la manga.
  4. Buscar la abertura del cuello.
  5. Pasar la abertura por la cabeza del cuello.
  6. Colocarlo bien alrededor del cuerpo.

 

PARTE INFERIOR:

Ponerse el pantalón. 2 Opciones:

Cama. El ejercicio se desarrolla en cinco fases.

  1. Coger la cinturillas del pantalón y meter el pie afectado.
  2. Meter bien la otra pierna y subir los pantalones hasta los muslos.
  3. Encajarlos en las nalgas tan arriba como sea posible, en varias acciones.
  4. Extender cadera y subir el pantalón.

Silla de ruedas: El ejercicio se desarrolla en 5 pasos.

  1. Coger la cinturilla del pantalón y meter el pie afectado.
  2. Meter bien la otra pierna y subir los pantalones hasta los muslos.
  3. Encajarlos en las nalgas tan arriba como sea posible, en varias acciones.
  4. Ponerse de pie agarrando los pantalones. Apoyarse en el respaldo de la silla para que éstos no se bajen.
  5. Abrochar primero la cinturilla del velcro, después subir la cremallera y abotonar.

Quitarse el pantalón. 2 Opciones:

Cama. El ejercicio se desarrolla en cuatro fases.

  1. Quitar velcro, desabrochar botón y bajar cremallera.
  2. Bajar el pantalón hasta la altura de los muslos.
  3. Sacar primero la pierna sana.
  4. Continuar con la pierna afectada.

Silla de ruedas: El ejercicio se desarrolla en cuatro fases.

  1. Quitar velcro, debrachar botón y bajar cremallera.
  2. Ponerse de pie.
  3. Bajar pantalón hasta la altura de los muslos.
  4. Sentarse en la silla de ruedas.
  5. Sacar primero la pierna sana.
  6. Continuar con la pierna afectada.