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DEPRESIÓN TRAS UN ICTUS

Hoy sabemos que la depresión es una secuela neuropsiquiátrica más frecuente tras el ictus. Aproximadamente, un tercio de los pacientes con ictus padecerá un síndrome depresivo.  También sabemos que la depresión post-ictus puede tener un efecto adverso sobre la recuperación funcional, la supervivencia y la función cognitiva de los supervivientes de un ictus. De ahí, la importancia de un diagnóstico precoz y su tratamiento.

Los síntomas suelen aparecer, más frecuentemente , en los primeros 3 meses tras el ictus. Estos síntomas pueden abarcar tres áreas: afectiva, somática y cognitiva.

- los síntomas del área afectiva incluye una reactividad emocional disminuida, anhedonia o aislamiento social.

- los síntomas somáticos se caracterizan por fatiga, estreñimiento, anorexia, trastornos del ritmo vigilia-sueño o disminución de la libido.

- los síntomas cognitivos suelen aparecer en forma de dificultad de concentración, sentimientos de desesperanza, culpa e inutilidad, e incluso alucinaciones.

Se barajan dos hipótesis que intentan explicar la causa de la depresión tras un ictus. La primera de ellas dice que la depresión se trata de una reacción psicológica del paciente que ha sufrido un ictus ante la situación de discapacidad que está viviendo. En cambio, la hipótesis biológica de la depresión supone que el trastorno depresivo post-ictus sería consecuencia de un trastorno orgánico ,consecuencia directa de la lesión, ya que se provocaría una alteración en los circuitos frontosubcorticales, ganglios basales y sistema límbico con una hiporregulación serotoninérgica y monoaminérgica en general.

Siguiendo estas dos hipótesis, podremos plantear que será necesario, tanto el tratamiento psicofarmacológico, que ya viene dando sus frutos y existe extensa bibliografía al respecto, como el tratamiento psicológico de la depresión post-ictus.

Por eso en NEURORIOJA, la neuróloga y la neuropsicóloga del equipo trabajan de manera coordinada para la detección y seguimiento de estos síntomas, para así facilitar la recuperación funcional del paciente, su reinserción social y la mejora en la calidad de vida del enfermo y su familia.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Carod-Artal, F.J. (2006). Depresión postictus (I). Epidemiología, criterios diagnósticos y factores de riesgo. Rev Neurol, 42 (03):169-175

Espárrago Llorca, G., Castilla-Guerra, L., Fernández Moreno, M.C., Ruiz Doblado, S. y Jiménez Hernández, M.D.. (2015). Depresión post ictus: una actualización. Neurología, 30:23-31.

Hackett, M.L., Yapa, C., Parag, V. y Anderson, C.S. (2005). Frequency of depression after stroke: a systematic review of observational studies. Stroke, 36:1330–40.

Shi Y, Yang D, Zeng Y, Wu W. Risk Factors for Post-stroke Depression: A Meta-analysis. Front. Aging Neurosci. 2017; 9:218

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