NEURODESARROLLO

El proceso de neurodesarrollo sucede a lo largo de los veinte años de infancia y adolescencia que transforman al recién nacido indefenso en un adulto independiente. Si el neurodesarrollo sufre interferencias, la autonomía y el futuro del niño quedan comprometidos, por eso es imprescindible detectarlas enseguida para tratarlas y procurar que el niño pueda desarrollar todas sus capacidades al máximo.

Los trastornos del neurodesarrollo se pueden definir como una alteración o un retraso en el desarrollo esperable propio de una edad. Esta alteración repercute en la adquisición de conocimientos y en la adaptación con el ambiente.

Las causas pueden ser genéticas o ambientales y pueden suceder durante la gestación, en el periodo neonatal o en los primeros años de infancia.

  • Congénitas: vienen determinadas por nuestra herencia genética.
  • Prenatales: ocurren durante el embarazo antes del parto, como deficiencias nutricionales o infecciones maternas.
  • Perinatales: ocurren durante l parte, por alguna complicación en el mismo, como la falta de oxígeno.
  • Postnatales: una vez ha nacido el bebé, puede producirse una lesión en el cerebro por un traumatismo craneoencefálico un tumor, infección,…

Estos trastornos pueden ser leves y fácilmente abordables con intervenciones conductuales y educativas o más graves, de modo que los niños afectados requieran un apoyo educativo particular y una rehabilitación específica para las dificultades que se vaya encontrando a lo largo de su desarrollo.

Una alteración neurológica en la infancia puede significar afrontar dificultades severas de aprendizaje, derivadas de limitaciones cognitivas y de movilidad, alteraciones en el desarrollo de lenguaje, problemas para la articulación del habla y la fonación, para la alimentación oral, para la adquisición de rutinas y el desarrollo socio afectivo, entre otras.

Por ello la valoración individualizada de las necesidades y un programa de intervención son fundamentales para desarrollar todo el potencial del niño o niña.

  • Entre las causas de los trastornos del neurodesarrollo están:

    • Daño cerebral infantil: traumatismos craneoencefálicos (suelen derivarse de accidentes de tráfico o bicicleta, atropellos y caídas desde altura), accidentes cerebrovasculares, tumores, infecciones, como la encefalitis o meningitis.
    • Enfermedades raras
    • Epilepsia
    • Parálisis cerebral infantil
    • Enfermedades neuromusculares (ej. Distrofia muscular de Duchenne)
    • Mal formaciones del Sistema Nerviosos Central
    • Trastorno del Espectro Autista (TEA)
    • Trastorno de Déficit de Atención /hiperactividad (TDAH)
    • Déficit del procesamiento sensorial
    • Trastornos específicos del aprendizaje
    • Retraso madurativo
    • Espina bífida
  • Intervención dirigida a:

    • Rehabilitar las habilidades que se hubieran podido perder.
    • Estimular la aparición de las capacidades que a lo largo del proceso de desarrollo deberían aflorar.
    • Potenciar habilidades y destrezas necesarias para las actividades como alimentación, vestido, comunicación, movilidad y aprendizaje.
    • Compensar las dificultades que el niño o la niña presenta en este momento.
  • Además, es importante la psicoeducación de padres y madres para:

    • Conocer mejor las limitaciones y las capacidades que presenta su hijo o hija en cada momento.
    • Manejar algunas estrategias que pueden estimular el desarrollo cognitivo, motor y de comunicación de su hijo o hija.
    • Colaborar en las adaptaciones y compensaciones que se pueden introducir tanto en casa como en el medio escolar para facilitar el acceso del niño o niña a lo que le rodea y que pueden abarcar desde el uso de Sistemas Aumentativos de Comunicación a programas de Modificación de Conducta, pasando por el uso de calendarios pictográficos, productos de apoyo para mejorar la autonomía y la movilidad, o el seguimiento de pautas para la adaptación de los contenidos escolares.