OTRAS PATOLOGÍAS NEUROLÓGICAS

“Cada cerebro tiene una historia y la que sigue es la mía…” Jill Taylor

Esclerosis Múltiple, ELA, Parkinson, Deterioro Cognitivo Leve, lesiones de nervios periféricos,… tienen consecuencias en la movilidad, la capacidad de comunicación, en el funcionamiento cognitivo y, en definitiva, en la autonomía de la persona que la padece. Estos pacientes pueden beneficiarse de diferentes técnicas de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y neuropsicología con el objetivo de mejorar su calidad de vida y la de sus familiares.

Otras patologías:

1. Esclerosis múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad que se produce cuando una sustancia que rodea a los axones de las neuronas (la mielina) empieza a desaparecer. Este proceso, llamado desmielinización, provoca que las neuronas del cerebro pierdan parcial o totalmente su capacidad de transmisión lo que provoca la aparición de los síntomas.

Las personas afectadas por EM pueden mostrar cuadros muy diferentes, ya que los síntomas que aparecen varían de una persona a otra tanto en su tipo como en su intensidad. Los más comunes son: fatiga, debilidad muscular, descoordinación en los movimientos, fasciculaciones musculares (pequeñas vibraciones musculares), disfagia (problemas al tragar), disartria (problemas de habla), insuficiencia respiratoria, espasticidad (rigidez muscular) y alteraciones cognitivas entre otras.

En el tratamiento de los síntomas y la rehabilitación es importante la intervención de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y neuropsicólogos.

2. Esclerosis Lateral Amiotrófica

La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas que transmiten la señal desde la corteza cerebral hasta el músculo (motoneuronas). Se puede manifestar primero afectando a las motoneuronas bulbares o espinales, dando lugar así a dificultades inicialmente diferentes.

De forma genérica, produce una debilidad y una atrofia muscular progresiva que afecta a la musculatura orolaringea, a las piernas y los brazos. Supone también una pérdida de fuerza en la musculatura que nos sostiene en pie, produce dificultades para tragar (disfagia), respiratorias y en el habla. En cambio, están preservadas las capacidades sensoriales y sensitivas, el movimiento de los ojos, la capacidad de control de esfínteres y, en la mayor parte de los casos, las funciones cognitivas.

Todo ello produce una pérdida de habilidades motoras con repercusiones en la capacidad comunicativa y deglutoria y en la autonomía personal.

3. Deterioro cognitivo leve (DCL)

Los pacientes con un profundo déficit de memoria pero sin otros déficits cognitivos, así como los pacientes con pequeños déficits en varias áreas cognitivas pero sin deterioro funcional doméstico ni laboral, no reúnen criterios para poder ser diagnosticados de demencia. Aun así, tanto sus allegados como, en ocasiones, ellos mismos detectan que algo empieza a no funcionar como debiera. Empiezan a olvidar lo que acaban de conversar, olvidan citas pendientes, les cuesta denominar objetos cotidianos,… Conservan la autonomía en las actividades básicas de la vida diaria (higiene, vestido alimentación,…) pero empiezan a necesitar ayuda para las actividades instrumentales más complejas (gestión del dinero, por ejemplo). La evolución de estos pacientes es variable, pero la tendencia apunta a que suelen derivar en una demencia.

Mediante la estimulación cognitiva se intenta frenar el deterioro de las funciones cognitivas con el objetivo de mantener las capacidades conservadas el máximo tiempo posible.

4. Enfermedad de Párkinson

La enfermedad de Párkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso de manera crónica y progresiva:
“Se caracteriza por la pérdida (o degeneración) de neuronas en la sustancia negra. Esta pérdida provoca una falta de dopamina en el organismo (sustancia que transmite información necesaria para que realicemos movimientos con normalidad). La falta de dopamina hace que el control del movimiento se vea alterado, dando lugar a los síntomas motores típicos, como el temblor en reposo o la rigidez.”

Existe evidencia creciente del beneficio terapéutico de la aplicación de terapias rehabilitadoras en la enfermedad de Parkinson. Se recomienda el tratamiento intensivo y multidisciplinar.

5. Lesión medular

La médula espinal forma parte del Sistema Nervioso Central y constituye la vía principal por la que el cerebro recibe información del resto del organismo y envía las órdenes que regulan los movimientos.

Cuando se produce una lesión medular esta conexión nerviosa se ve interrumpida o alterada pudiendo producir parálisis de la movilidad voluntaria y ausencia de toda sensibilidad por debajo de la zona afectada, falta de control sobre los esfínteres, trastornos en el campo de la sexualidad y la fertilidad, alteraciones del Sistema Nervioso Vegetativo y riesgo de sufrir otras complicaciones (úlceras de decúbito, espasticidad, procesos renales, etc.).

Realizamos un proceso de neurorrehabilitación altamente especializado dirigido a restituir, minimizar y / o compensar las alteraciones funcionales a consecuencia de la lesión medular. Proporcionamos al paciente una atención integral, continuada, personalizada y basada en la intervención de un equipo multidisciplinar.

Entra en contacto con nosotros y os aclararemos cualquier duda que podáis tener sobre la Neurorrehabilitación