conducir-movil

¡SI USAS EL MÓVIL, NO CONDUZCAS!

Según un estudio del Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) publicado a primeros de este año, el 73% de los conductores admite usar el móvil mientras conduce. De este 73%, el 26 lo usa habitualmente y un 47% en caso de urgencia. Hablar por el móvil aumenta entre 4 y 9 veces el riesgo de sufrir un accidente de tráfico, es decir, es similar a conducir con una alcoholemia de 1.0 g/l.

Conducir un vehículo es una tarea compleja, en la que todas las funciones cognitivas (atención, memoria, percepción,…) deben ponerse en marcha de forma coordinada y sincronizada para llegar al destino con seguridad. Así, atender al estímulo adecuado en el momento oportuno constituye uno de los factores clave para evitar un posible accidente. Por lo que el móvil pone en riesgo vidas.

La Dirección General de Tráfico (DGT) explica que responder una llamada es equivalente a conducir tras haber consumido el doble de alcohol permitido. Al responder una llamada el conductor retira la mirada de la carretera durante una media de 8 segundos, lo que implica recorrer a ciegas 111 metros si vas a 50 km/h o 264 metros si vas a 120 km/h. Puede parecernos datos exagerados pero está claro que hablar por el móvil provoca accidentes, al ser una distracción y al limitar la capacidad de reacción, tal y como detalla la RACC en su estudio.

Los procesos atencionales son funciones cognitivas imprescindibles para el manejo correcto y eficiente en la conducción. La atención es una función cognitiva básica que se puede describir a través de 3 funciones neurocognitivas, las cuales se encuentran asociada a una red cerebral en concreto (Petersen & Posner, 2012). En un informe de la DGT sobre la evaluación de la capacidad de conducción en personas con deterioro cognitivo (León Carrión et al., 2013), los autores nos describen la relación de estas tres funciones cognitivas de la atención con la conducción. La primera gran función de los procesos atencionales se refiere a la capacidad de un sujeto de estar alerta de su entorno próximo. Esta función permite a los conductores estar atentos a las señales de tráfico, peatones, incidentes imprevisto en la carretera… La segunda gran función de la atención es la focalización y dirección de los recursos cognitivos hacia el estímulo detectado o relevante. Por ejemplo, sería cuando un conductor detecta un peatón cerca de un paso de cebra. El conductor, una vez que lo detecta dirige la atención visual al peatón y al entorno que comparte con él. Es en este momento cuando entra en funcionamiento la tercera gran función de la atención, y es dirigir y controlar las funciones ejecutivas (atención ejecutiva). Las funciones ejecutivas permiten al individuo crear un plan de acción y ponerlo en marcha para responder a una demanda externa. En el caso del peatón, el conductor tendrá que valorar las posibilidades reales de que el peatón vaya a cruzar la calle, si con la velocidad a la que circula un frenazo brusco pudiera tener consecuencias no deseables en el tráfico, etc.

La tarea de mirar el móvil mientas conducimos afectaría a la primera de las funciones aquí descritas, es decir, a la capacidad de estar atento y alerta al entorno. Si en condiciones normales no se percibe entre un 5-15% de las señales de tráfico, hablando por el móvil se dejan de captar hasta un 50%.

Tal y como explica la DGT, en un artículo de la editorial de octubre de 2016, el móvil distrae, y mucho, incluso con el manos libres. Los estímulos auditivos (conversación) predominan sobre los visuales (visión de la vía y su entorno). Si a eso añadimos que el 90% de la información necesaria para conducir procede de la vista, tenemos un cóctel muy peligroso Dejamos de ver señales y el tiempo de reacción se alarga. Creemos ‘controlar’ la conversación y la vía al mismo tiempo, pero no es así. La conducción es un trabajo a tiempo completo. Solo deberíamos responder o hacer llamadas, siempre con manos libres, realmente urgentes y de muy corta duración. Por ejemplo para decir: “Estoy conduciendo y te llamo en cuanto pueda detenerme en un lugar seguro”. Algunos teléfonos ya tienen en su sistema operativo aplicaciones en este sentido. Fundación MAPFRE ha desarrollado la aplicación DRIVEMESAFE que ayuda a evitar distracciones fatales al volante.

Así que ya sabes, ¡si conduces, no uses el móvil!

Referencias:

http://revista.dgt.es/es/opinion/articulos/2016/1003-editorial-num-237.shtml#.WDIYRtThCt8

http://blog.racc.es/coche-y-moto/el-42-de-los-conductores-admite-que-usa-el-movil-mientras-conduce/

http://www.dgt.es/Galerias/seguridad-vial/investigacion/estudios-e-informes/2013/Q_de_una_plataforma_web._ValidaciF3n_y_baremaciF3n_de_una__-bateria-neuropsicologica.-INFORME-PARA-WEB.pdf

Petersen, S. and Posner, M. (2012). The Attention System of the Human Brain: 20 Years After. Annu Rev Neurosci, 21; 35: 73–89.

 

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>